Los secretos de Elvira

Este libro es uno de los 12 que me propuse leer este año, pero ya estamos en setiembre y solo he podido concluir la lectura de este único título. La pila de libros comprados y “por leer” se sigue haciendo grande quizás debido a la lentitud con la que estoy desarrollando la lectura de Breve historia de los libros prohibidos de Werner Fuld –y no es que sea una mala lectura, aunque sí algo densa– pero esa es otra historia que luego trataré.

los secretos de elviraLos secretos de Elvira es una obra del periodista Hugo Coya que nos muestra la vida de una mujer que hasta hace poco desconocía por completo, pero que fácilmente creo que podría ingresar en la lista de peruanos ilustres, o quizás no.

Ese “quizás no” lo incluí porque de nuestros notables siempre esperamos, además del gran aporte que realizaron al país o al mundo, una biografía impecable. Nuestros héroes casi siempre son personas con una vida prácticamente intachable, o al menos eso es lo que nos cuentan las historias oficiales.

Elvira es todo lo contrario. Su desenfrenada –o libérrima– vida la hizo transitar por todos aquellos lugares comunes que asignamos a las personas superficiales y despreocupadas por el prójimo. Elvira era adicta al juego, la bebida y a la vida nocturna de las ciudades donde vivió; y si a eso le agregamos su bisexualidad o lesbianismo (algo que en los años 40 del siglo pasado era, literalmente, un delito), nos encontramos con una personalidad que en la época era considerada muy díscola y a la que pocos podrían atribuir algún acto trascendental para la historia.

Y, sin embargo, lo hizo.

Precisamente por su estilo de vida fue reclutada por el servicio secreto británico para atraer a los agentes de inteligencia nazis y servir como doble agente durante la Segunda Guerra Mundial.

Su nacionalidad peruana (es decir, ciudadana de un país neutral) y la familiaridad con la que se desenvolvía en la alta sociedad del Reino Unido –de la que conocía sus vicios– fueron también factores que ayudaron a que su atractivo como agente le ayudara a cumplir con su misión.

Elvira corrió muchos peligros y puso su vida en riesgo al ofrecer información falsa a los nazis para desviar su atención durante el Día D, el día en que los aliados desembarcaron en Francia y comenzó el fin del régimen nazi.

Y fue precisamente el carácter oculto de su trabajo el que hizo que no se conociera su aporte en la guerra. Sólo después de que se desclasificaron sus expedientes es que recién se supo de ella y de lo que hizo.

Hugo Coya se enteró de esta historia, años después, y escribió este libro que nos narra la extraordinaria historia de esta peruana.

Les recomiendo su lectura.

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Presentación de Horrendos y Fascinantes

La falta de tiempo –y quizás algo de flojera– me ha apartado de los eventos a los que solía ir durante las noches. Luego de terminada la jornada laboral sentía necesario descansar, quedarme en la casa y navegar por Internet hasta que el sueño me venciera. Sin embargo, cuando a mi correo llegó la invitación a la presentación de un nuevo libro de José Donayre –como encargado de la selección y el prólogo– no pude sino armarme de fuerzas para salir del sillón y visitar a un antiguo amigo, y conocer su nueva obra.

Horrendos y fascinantes“Horrendos y Fascinantes: Antología de cuentos peruanos sobre monstruos” se presentó en la Casa de la Literatura el pasado miércoles 19 durante el Cuarto Congreso de Literatura Fantástica; la presentación y comentarios estuvieron a cargo de Elton Honores y, por supuesto, de Pepe Donayre.

Como es de rigor, Honores comenzó su presentación destacando el trabajo de Donayre de quien dijo que “tuvo el buen gusto de no incluirse”. Una frase que generó varias sonrisas, incluyendo la mía, por supuesto.

Luego de destacar algunos de los cuentos, Honores comenzó a analizar el concepto de monstruo que se maneja en la antología.

En esta obra lo monstruoso es lo anormal, aquello que es distinto al estándar social. Por ello, dentro de esta concepción, podemos encontrar que el monstruo puede ser un hacker o un asesino en serie; personajes que no caen dentro del ámbito fantástico sino dentro del ‘realismo’. De igual forma, estos personajes no se encuentran en los extramuros de la civilización –donde esperaríamos que se oculten los monstruos– sino que forman parte de nuestros círculos sociales.

“El monstruo es, en suma, una metáfora de nosotros mismos, lo que encontramos en nuestro reverso”, dijo Honores.

Por supuesto, esto no impide que dentro de los relatos que componen la antología se haya elegido monstruos que caen dentro de la concepción tradicional que maneja la sociedad, es decir, monstruos fantásticos como Drácula, Frankenstein o el Hombre Lobo, e incluso los zombis, monstruos ‘más modernos’ que los anteriores.

Finalmente, Honores se arriesgó a lanzar otra característica que dedujo de la obra antológica: La mujer como agente del mal. En los cuentos se pueden encontrar relatos en los que el elemento que causa el terror es una mujer.

¡Vaya! ¿Qué habrá pasado por las mentes de las mujeres que se encontraban durante la presentación? No lo sabremos, pues ninguna de ellas reaccionó ante el argumento. Al menos no visiblemente.

Pepe Donayre, luego, tomó la palabra y ofreció algo de información sobre sus proyectos futuros. Dijo que la antología podía entenderse, en realidad, como el primer capítulo de un proyecto mayor. Tiene planeado lanzar posteriormente una antología de “cuentos ultraviolentos” –suena interesante–, otra sobre ciencia ficción y una cuarta sobre cuentos policiales, aunque esta última para el próximo año.

Pepe admitió también que “casi” se incluye en el libro –no sé si bromeaba– pero que decidió no hacerlo. Y también señaló que los cuentos que más trabajo le costó conseguir fueron precisamente aquellos de los monstruos clásicos, es decir, el del hombre lobo y el de la momia.

“Pero valió la pena, porque son dos cuentos realmente extraordinarios”, señaló.

Luego de terminada la presentación –y de las fotos– me acerqué junto a mi delgada a saludarlo y despedirme. La presentación había terminado y era el momento de ir a casa. Pero antes revisé el libro y mi delgada me lo compró.

La antología consta de 27 cuentos escritos por Juan Carlos Townsend, Alfredo Dammert, Gonzalo Málaga, José B. Adolph, Enrique Prochazka, John R. Ancka, Carlos Calderón Fajardo, Hans Rothgiesser, Víctor Miró Quesada, Carlos Carrillo, Salvador Luis, Daniel Salvo, Rocío Silva Santisteban, José Gabriel Ortega, Alejandro Neyra, Yuri Vásquez, Nilo Espinoza Haro, Alina Gadea, Fernando Iwasaki, Miguel Ángel Vallejo, Rodolfo Ybarra, José Güich, César Silva Santisteban, Víctor Coral, Lucho Zúñiga, Alfredo Castellanos y Jorge Casilla.

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De izquierda a derecha: Daniel Salvo, Hans Rothgiesser, José Donayre, Alina Gadea, Alfredo Dammert y Jorge Casilla.

El prólogo (Todos los monstruos… El monstruo) es de José Donayre y comenzaré a leerlo –y espero disfrutarlo– pronto.